domingo, 6 de mayo de 2012

Durante años he estado evitando el dolor, el dolor de perderle y ahora que nuevamente he perdido a un ser que amo. Este dolor que día tras día carcome mi corazón, me esta enseñando al mismo tiempo, a vivir, a soltar, a dejar ir... sin olvidarle, sin odiarle porque me dejó sola, en medio de tanta gente que... murmuran, solo murmuran... y así, los dos, mis dos hombres, que amo para toda la vida, me enseñan que aún cuando no se encuentran a mi lado, puedo seguir amándoles en libertad. Uno ya es mi ángel guardían y el otro, simplemente tomó rumbo distinto al mio, bajó del vagón... pero aún así puedo llevarlo en mi corazón, porque puedo llevar los recuerdos de lo lindo que lo pasé a su lado y lo demás desecharlo, no sirve, solo lastima.

Pienso que este proceso, de tomar como travesía el dolor de la pérdida de mi Padre y el Amor de mi vida, me llevará sin duda alguna, a un encuentro conmigo misma, donde el camino me enseñará que "dejar ir", no es "olvidarlos", es simplemente... (falta por descubrirlo)

Y entonces así, soltarme, ser libre, amar, vivir. Porque aún me queda mucho por vivir.

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