y estudié para ser la mejor,
para ser perfecta.
Y de un momento a otro,
en un abrir y cerrar de ojos...
todo cambio.
Quizá me acostumbré a la libertad
y al deleite exquisito de las criaturas de otros mundos
y su asfalto y su cielo... todo.
Quizá el viento se robó mis pensamientos
y ahora sólo quedan las quimeras
de cuando tenía 10 años.
O quizá, simplemente, abrí los ojos
y me percaté de que, ni era buena ni mucho menos perfecta
y que si estudié, bueno, en realidad nunca me esforcé demasiado.
Me he perdido, un poco, solo...
y al igual que esto que no sé que sea, todo aquí, esta desorganizado.
Mi cuarto huele a un adiós y mis libros están llenos de polvo.
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