Si tuviera que irme lejos de aquí, algún lugar donde nadie más supiese cómo llegar, definitivamente te eligiría a ti como mi acompañante, mi acompañante para una eterna aventura.
El problema es que no me atrevo a tomarte de la mano y hacerte tan preciada invitación... ¿por qué? no estoy segura... quizá le tengo miedo a las mariposas que en el camino te puedas topar o a las múltiples rosas que con sus aromas te puedan envolver y ahí en medio de la nada, me dejes.
Tiene un aroma familiar esta entrada...
ResponderEliminarEres muy buena, mujer.
Vamos a platicar :)