domingo, 22 de agosto de 2010

Sosa zimbró a mi puerta...


Esta tarde triste, vino Meche a saludarme y me dijo cerca, cerca al oído, que je'suis de los descalzos, que mi sangre al vaciarse calentará como el sol a las plantas que non piden luz y que mi cuerpo aún después de desprendido seguirá latiendo aquí, igual, sin moi. Que nada cambiará, nada en esta tierra fértil cambiará, que mi vida sin mi seguirá, como la lluvia que ha cantaros hoy cae y no deja de cesar.
Pronto al dilivio, Alfonsina vendrá y mi guía será a la mar. Elle me tomará de la mano, no me soltará y así non, no podré regresar.
Oh sí, cara pálida vendrá, pero antes de encontrármele, Meche parle moi que hay una zamba aún que cantar, una zamba que cantar para NO MORIR y dejar el corazón en tierra, unos cuántos versos, dix quizá, mon voz al aire, mi pie, la sal... huella.

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